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MERCO

EL BIENESTAR COMO PROPÓSITO

HISTORIA

Con la meta de ser el mejor supermercado para trabajar en México, Merco creó un índice para medir la salud, educación, calidad laboral e ingresos de sus colaboradores. Clave en este proceso: definir un propósito inspirador que los guía más allá de la lógica del mercado.

08 / 10 / 2020

TIPO DE BUENA PRÁCTICA

Dignidad Humana, Compromiso Social

TIEMPO DE LECTURA

10 minutos

4 IDEAS CLAVE

01.

Cuando la empresa define un propósito guía, este puede volverse un factor de inspiración y cambio positivo.

02.

El propósito debe aterrizarse a programas claros y medibles que involucren a todos los niveles de la organización.

03.

El enfoque en el bienestar de las personas mejora el clima laboral y reduce la rotación de personal.

04.

Ir más allá de la lógica de mercado al momento de definir sueldos facilita pagar mejor a los colaboradores.

Quienes lo conocieron recuerdan que Don Alfredo Arteaga siempre fue una persona enfocada en los demás. El fundador de Merco creía en el trabajo duro, el servicio al cliente y en ofrecer productos de calidad, pero lo guiaba  un principio sobre todo: nunca perder de vista a las personas.

 

A lo largo de tres generaciones, ese espíritu ha evolucionado para convertirse en una práctica institucional. Hoy, cuidar el bienestar de los colaboradores es parte de la identidad de la compañía.

 

Actualmente Merco opera 30 supermercados en Nuevo León y Coahuila con una fuerza de trabajo de más de 3 mil personas. Pero esto no sucedió de la noche a la mañana, ni fue sencillo. Implicó un proceso de cambio organizacional que comenzó como comienzan muchas de las cosas que transforman personas e instituciones: haciéndose preguntas.

 

Entre los directivos de la segunda y tercera generación, surgieron cuestionamientos a nivel empresa (”¿Cuál es nuestro propósito?”, “¿En qué momento se separó el trabajo de la vida como un todo?”) y a nivel personal (”¿Va a cambiar mi estilo de vida por ganar uno o dos pesos más?”).

 

Llegaron a un consenso: era inaceptable que las metas monetarias del negocio se cumplieran, pero no hubiera mejoras en la calidad de vida de las y los colaboradores.

 

Al reconocer que no había manera de separar estas dos tendencias, llegaron mayores interrogantes que llevaron a Merco a reconfigurar y redefinir las razones básicas del por qué hacían negocios. Así, hace cinco años, comenzó el proceso de redefinición de la identidad misma de la compañía.

DEFENDIENDO UN PROPÓSITO INSPIRADOR

El primer paso del proceso fue dejar de frasear sus motivaciones en los conceptos tradicionales de “misión y visión” y adoptar uno de mayor consecuencia: el propósito.

 

En esta evolución, Merco formaría parte de debates más grandes a nivel sistema sobre la evolución de la libre empresa y el propósito de los negocios, en línea con el creciente consenso global respecto a que las organizaciones empresariales ya no pueden limitarse a solamente aportar valor a sus accionistas u obtener rentabilidad.

 

Como lo afirma el Manifiesto Capitalismo Social, hoy “es imprescindible integrar la búsqueda de bienestar para todos los que participan en la empresa, sobre todo cuando la evidencia histórica ha demostrado que los negocios que siguen este principio son los más exitosos a largo plazo”. 

 

Después de que el Consejo Directivo reflexionara sobre la cultura de Merco y los valores a través de las generaciones, esclareció un propósito clave: Merco debía ser el mejor supermercado para trabajar en México. Y, más aún, su lema debía marcar el camino hacia adelante: acordaron que fuera “Somos felices sirviendo”. 

 

Este lema serviría para una “alineación de fines”, como se le conoce en la teoría de las organizaciones, es decir, que las personas asuman que su trabajo contribuye al propósito mayor. Quizá a alguien le toque escoger los mejores aguacates que llegarán a la mesa de los clientes, o alguien más esté encargado de seleccionar los detergentes con los que las familias lavarán los uniformes escolares de sus hijos, pero en el fondo la motivación debía ser la misma: ser feliz sirviendo. 

 

El propósito marcaba con claridad el horizonte y la inspiración para actuar. Pero, para ser congruentes con esta actitud de servicio a los clientes, correspondía hacerlo realidad mejorando la calidad de vida de las y los colaboradores con indicadores claros.

EL BIENESTAR DE CADA DÍA

De entrada, había que cuestionar los procesos, actividades y políticas y comenzar a verlos a la luz del propósito inspirador: ¿Cómo contribuían a volver a Merco el mejor supermercado para trabajar en México? ¿Cuáles serían buenos KPIs (Key Performance Indicators) para medir el avance de la misma manera que otros negocios medirían las ventas o los resultados financieros?

 

El proceso dio como resultado la creación del Índice de Bienestar Merco, un instrumento que mide cuatro conceptos de cada persona que trabaja en la empresa: salud, educación, calidad laboral e ingresos.

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Para ser congruentes con esta actitud de servicio a los clientes, correspondía hacerlo realidad mejorando la calidad de vida de las y los colaboradores con indicadores claros

— JAVIER ARTEAGA

DIRECTOR DE DESARROLLO MERCO

En salud, el enfoque  está en combatir los altos índices de comorbilidades que existen en México. En educación, las políticas de entrenamiento buscan desarrollar las capacidades necesarias para crecer dentro de la empresa. Calidad laboral mide el clima organizacional y la experiencia del día a día de los colaboradores. Finalmente, ingresos pretende que el salario en cualquier puesto garantice la vida digna de cada colaborador a partir de una meta clara: todas las personas que trabajan en la compañía deben ganar al menos dos mil pesos semanales.

LOS RESULTADOS

Salud

 

Un bienestar holístico incluye, para Merco, asegurar que sus colaboradores mejoren en los indicadores de salud que los ponen en riesgo para enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión: el peso, el colesterol, la glucosa y la presión arterial.

 

Respetando la autonomía y el apego voluntario, Merco diseñó un programa para que, a través de incentivos extra como la reducción en horas de trabajo, los colaboradores se ofrezcan por cuenta propia a acercarse al equipo de salud a definir un plan de nutrición.  

 

Este trabajo colaborativo se sostiene en doctores, nutriólogos y enfermeros que cubren todas las regiones de operación de Merco. Les corresponde llevar los indicadores de los colaboradores y darles retroalimentación, ya sea para recomendar actividad física o para sugerir y canalizar apoyo psicológico, que necesite cada persona inscrita en el programa.

 

Destacan casos como el de Ana Sofía, una colaboradora que bajó de 88 a 72 kilos, reguló su índice de masa corporal a uno adecuado, redujo su porcentaje de grasa corporal del 48% al 30%, y retrocedió en su edad metabólica de aquella correspondiente a una mujer de 51 a una de 32 años.

 

“Antes de empezar me sentía mal físicamente, tenía muchos dolores de cabeza, siempre estaba de mal humor y cansada, entonces decidí hacer un cambio para sentirme mejor con mi autoestima y salud. Al día de hoy me siento bien en todos los aspectos, pero aún espero seguir mejorando y llegar a mis metas”, explicó Ana Sofía.