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Crecimiento inclusivo: cuando la prosperidad nos beneficie a todos

Foto: SHRM

Este artículo es parte de Capitalismo Futuro, una sección de la Iniciativa Capitalismo Social para destacar las principales ideas y tendencias que impulsan la evolución del sistema por parte de pensadores e instituciones de alta influencia.

Tiempo de lectura: 8 minutos

IDEAS CLAVE

01.

Necesitamos soluciones para que el crecimiento económico de los países genere oportunidades que permitan reducir la desigualdad de ingresos y la pobreza.

02.

Debemos robustecer la clase media con oportunidades reales para la movilidad económica, sin importar las condiciones en las que una persona nace.

03.

Como iniciativa privada, podemos apoyar el crecimiento inclusivo apostando por la gente y las comunidades, y fomentando ambientes de trabajo incluyentes.

04.

El crecimiento inclusivo es positivo para el negocio, y los negocios inclusivos crecen de manera sustentable.

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En las definiciones clásicas de la prosperidad de un país, el crecimiento lo era todo: si un país mejoraba en sus indicadores macroeconómicos era suficiente. Se asumía que la riqueza que resultara beneficiaría a todos en el país, y que la productividad y la inversión servirían como motores únicos de la economía.

 

Ahora sabemos que la desigualdad de ingresos y la pobreza carcomen esas ganancias, incluso haciendo más grandes las brechas entre realidades socioeconómicas. Las preguntas contemporáneas más importantes tienen que ver con quién se beneficia de ese crecimiento, y con el grado en el que estos beneficios se distribuyen en términos de calidad de vida. El crecimiento no puede ser el fin último si no es inclusivo.

 

La Organización Para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) define el crecimiento inclusivo como “un nuevo acercamiento que tiene como meta mejorar los estándares de vida y compartir los beneficios de una mayor prosperidad de manera más pareja.“ Aunque el concepto varía, generalmente quienes lo abordan hablan de más oportunidades para participar en la economía y lograr sacar de la pobreza a cada vez más gente. 

 

El crecimiento inclusivo ahora forma parte del vocabulario de los representantes de organizaciones internacionales y de los actores del desarrollo. Christine Lagarde, cuando aún presidía el Fondo Monetario Internacional, argumentó por “un crecimiento inclusivo y sustentable que mejore las posibilidades de las mujeres, de la gente joven, de los pobres y aquellos que vivan en áreas rurales, y que suba las expectativas de las generaciones a futuro”. 

 

Los métodos varían, pero muchos de estos actores comparten la perspectiva que el sector privado es fundamental para llegar a esta meta, como el Secretario General de la ONU, António Guterres, quien llamó a que los líderes de negocio del mundo “usen su enorme influencia para impulsar el crecimiento inclusivo y más oportunidades para todos”.

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El crecimiento inclusivo asegura que ni el privilegio, ni la exclusión ni las condiciones en las que nacen las personas les detengan de tener las herramientas que necesitan para generar y mantener su riqueza, la de sus hijos, y la de los países y sociedades más ampliamente.

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Fotos: 1- European Commision Foto 2: Westend Foto 3: A Little Adrift Foto 4: Poverty Action Lab  Foto 5: TechTalks

Elementos del crecimiento inclusivo

Para propósitos de este artículo, nos enfocaremos en la agenda y los modelos de crecimiento inclusivo propuestos por la OCDE en sus reportes anuales y su Centro para el Bienestar, Inclusión, Sustentabilidad e Igualdad de Oportunidades. 

 

La OCDE plantea cuatro componentes centrales para el crecimiento inclusivo: involucrar a todos en el crecimiento; invertir en la gente y en las comunidades; preparar a la gente para el futuro y construir confianza en las instituciones.

 

Involucrar a todos y todas en el crecimiento implica reducir las inequidades en el trabajo que previenen a la gente de crecer económicamente. Apunta por reconocer que hay barreras estructurales que previenen las oportunidades para una mejor vida: aquellas que surgen por las discriminaciones y prejuicios sutiles por el género, la edad, la orientación sexual, la raza y la clase socioeconómica. 

 

Junto con atender la diversidad y la inclusión, el construir un ambiente de negocios que atraiga la inversión e impulse las comunidades, y haga a los sistemas tributarios más justos y más efectivos, asegura que la gente tenga los ingresos que necesitan para participar en la economía.

 

Invertir en la gente y las comunidades incluye impulsar la educación de calidad y el acceso a la  salud y a infraestructura básica para las comunidades marginadas de cada país. Apuesta por reducir las carencias que previenen a las personas de ascender a la clase media: entre otras, los efectos fuertes y costosos de las emergencias al carecer de estos servicios. Además, implica que las ganancias de movilidad de cada generación se mantengan.

 

Por ejemplo, la OCDE recomienda identificar y crear programas para jóvenes vulnerables, de manera que pueda asegurarse que concluyan su educación básica y, en la transición al empleo, tengan uso de programas de vocación para conectarlos con oportunidades reales. Otras recomendaciones incluyen sumar esfuerzos entre el sector público y privado para el desarrollo de infraestructura en comunidades marginadas. 

 

Preparar a la gente para el futuro implica que la fuerza laboral, en particular aquella con habilidades en peligro de desplazarse por la globalización, los avances tecnológicos y los cambios sociales, tenga las herramientas que necesita para generar ingresos durante toda la vida. Anticipa cuestiones como los cambios migratorios y la falta de redes de seguridad social.

 

Esto se vuelve particularmente urgente al considerar que la fuerza laboral está incrementando en edad a pesar de que los esquemas de pensiones no han cambiado, que la inteligencia artificial está eliminando muchos oficios de antaño, y que las olas de migración significarán una mayor cantidad de personas en la periferia económica y social de los países a pesar de estar en edad laboral.

 

Construir confianza en las instituciones significa reconocer que estas son fundamentales para propiciar y mantener las condiciones para el crecimiento de un país y las ganancias que de ahí emanen. La confianza del público en sus gobiernos y en las empresas determina qué tan dispuesto estará a trabajar en conjunto para encontrar mejores soluciones.

 

Un crecimiento inclusivo representa un esfuerzo de ambos sectores: según la OCDE, el gobierno debe ser abierto y transparente, y el sector privado, en particular las multinacionales más grandes, deben comprometerse a evitar la evasión de impuestos y las prácticas perniciosas en el negocio. De vital importancia es que ambos sectores hagan sinergia en la lucha contra la corrupción en todas las escalas.

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Un crecimiento inclusivo y sustentable que mejore las posibilidades de las mujeres, de la gente joven, de los pobres y aquellos que vivan en áreas rurales, y que suba las expectativas de las generaciones a futuro.

- Christine Lagarde

El rol de la Iniciativa Privada

 

La alianza Business for Inclusive Growth (B4IG), impulsada por la OCDE y los CEOs de compañías globales como Microsoft, Danone, Groupe Renault, L’Oréal, Mars y Unilever, representa un modelo de cómo la iniciativa privada puede apoyar el crecimiento inclusivo dentro de la empresa.

Estas compañías firmaron un compromiso público bajo la creencia que el crecimiento inclusivo es bueno para el negocio, y que los negocios inclusivos crecen de manera sustentable. El compromiso es un paraguas de acciones para reducir las desigualdades relacionadas con las oportunidades, el género y los territorios, y para crear sinergias con las iniciativas de gobierno alrededor del tema. 

Las acciones de este compromiso se enfocan en avanzar los derechos humanos en las operaciones directas y en cadenas de suministro; crear ambientes de trabajo incluyentes; fortalecer la inclusión en las cadenas de valor y los ecosistemas de negocios; y medir y evaluar las iniciativas de crecimiento inclusivo con herramientas especializadas. 

Las iniciativas que se generan por estas empresas reciben acompañamiento por una incubadora de impacto social. Por ejemplo, esta incubadora acompañó al un proyecto de telemedicina de AXA México para ofrecer consultas remotas y diagnósticos a bajo costo a pacientes en zonas vulnerables en México.

Un sector que ha impulsado el crecimiento inclusivo de manera sostenida ha sido el financiero: las compañías transnacionales del sector como Mastercard y Goldman Sachs buscan investigar el tema y garantizar el acceso inclusivo de las personas a servicios financieros especializados.

El Center for Inclusive Growth de Mastercard, por ejemplo, se enfoca en promover la seguridad financiera para aquellos en pobreza y en la clase media; en mejorar la calidad de vida impulsando políticas y tecnología que haga más inclusiva la urbanización; en apoyar la movilidad económica de los trabajadores para navegar la economía digital; y en usar la recolección de datos para resolver problemas del tema con evidencia dura.

Goldman Sachs, en cambio, ha financiado soluciones de microfinanzas para emprendedores y PyMEs, financiamiento para la vivienda accesible; y la digitalización de servicios de salud. Además, desarrolla tecnologías financieras, productos de seguros, y créditos alternativos fuera de los esquemas adicionales. Por último, financia iniciativas para el acceso a la educación y aquellas que invierten en comunidades a través del desarrollo de infraestructura.

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El crecimiento inclusivo es bueno para el negocio, y que los negocios inclusivos crecen de manera sustentable.

- Business for Inclusive Growth

Una alianza entre el sector privado y el gobierno

 

Si la meta es un crecimiento que incluya a todos, tanto la OCDE como el conjunto de compañías que lideran el tema coinciden en que debe lograrse a través de la colaboración público-privada. Estos líderes, incluyendo al B4IG, reconocen que es fundamental el compromiso para trabajar con los gobiernos para conectar a las políticas públicas y a las prácticas de negocios. 

 

Al mejorar los estándares multidimensionales de vida de las personas y detonar su habilidad para participar en la economía, el crecimiento inclusivo asegura que ni el privilegio, ni la exclusión ni las condiciones en las que nacen las personas les detengan de tener las herramientas que necesitan para generar y mantener su riqueza, la de sus hijos, y la de los países y sociedades más ampliamente.

 

En este sentido, un reto que la iniciativa privada en México debe asumir es construir los espacios de diálogo y colaboración con todos los órdenes de gobierno. Con esto, podremos desarrollar en conjunto soluciones que puedan convertirse en políticas públicas hacia un crecimiento que garantice la vida digna que merecen todas las personas.