CHIPINQUE

EL FUTURO AMBIENTAL DE UNA RESERVA NATURAL

HISTORIA

Con un liderazgo empresarial comprometido en conjunto con sector público, Chipinque se encuentra en un momento de evolucionar la experiencia del parque de una social a una ambiental, inspirando a una nueva generación empresarial a ser parte no solo de la conservación de la biodiversidad, sino también de los compromisos y acciones necesarios para frenar el cambio climático y avanzar hacia una ciudad sustentable.

29 / 07 / 2021

TIPO DE BUENA PRÁCTICA

Liderazgo Humanista, Compromiso Social

TIEMPO DE LECTURA

11 minutos

5 IDEAS CLAVE

01.

El compromiso de la Iniciativa Privada con el medio ambiente debe ir más allá que sólo los esfuerzos de responsabilidad social o de la mera filantropía.

02.

La Iniciativa Privada ha contribuido al rescate y cuidado del patrimonio natural, en coordinación con el sector público.

03.

Todo esfuerzo que implique una gestión público-privada debe profesionalizarse con un modelo de gestión de gobernanza, rendimiento de cuentas, y una visión clara.

04.

El empresariado debe tomar un rol protagónico en las discusiones contemporáneas sobre la sustentabilidad, el medio ambiente y la conservación.

05.

El empresariado se puede convertir en un embajador, promotor y custodio en defensa de las áreas naturales que tenemos y de la importancia de tener más.

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— PABLO NERUDA. (CASA) FRAGMENTO

Pocos lugares tan icónicos en el paisaje de la Zona Metropolitana de Monterrey como el Parque Ecológico Chipinque, y pocas cosas pueden dar perspectiva del tiempo de la humanidad como las montañas. Testigos del paso de los siglos, de la violencia de otras eras que dio lugar a las formas presentes, que aunque no lo sean, parecen eternas. 

 

Desde su estatus como parque en 1992, Chipinque significa para los habitantes de la ciudad la posibilidad de visitar veredas y mesetas de la Sierra Madre Oriental, que van revelando espectaculares vistas tanto del paisaje natural como de la urbe. Es, literalmente, la oportunidad de vivir el bosque en la ciudad.

 

Aunque la Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de 9 m2 de espacio verde por individuo en las ciudades, gracias a las más de 1 700 hectáreas de Chipinque, San Pedro Garza García, el municipio donde se ubica el parque, cuenta con alrededor de 13 metros cuadrados por habitante. Chipinque es uno de los pulmones más importantes de la metrópoli en cualquier métrica, y sus más de 50 kilómetros de brechas y veredas han inspirado contemplación y reverencia por décadas.

 

Aunque hoy es un símbolo de la ciudad, la conservación y permanencia de Chipinque no era una certeza: hasta 1989 la totalidad de la meseta era privada. Pero la historia de este parque ecológico no es una de expropiación o privatización, sino la de un sector privado tomando un rol activo en colaboración con las autoridades para garantizar la conservación de la zona y su disfrute público.

 

Ahora,  al estar construyendo un plan para reorientar el parque como una reserva natural para los siguientes cien años, el futuro y la continuidad de Chipinque está en las manos de una nueva generación de empresarios y especialistas dentro de su Patronato, preocupados por profesionalizar su gobernabilidad y conseguir financiamiento para su conservación. 

 

Este nuevo capítulo de la historia sigue siendo una colaboración continua con el sector público, pero el relato de Chipinque es uno de cómo el compromiso social del empresariado puede evolucionar para contribuir a un patrimonio de toda la comunidad.

EL COMPROMISO INICIAL

Ante el riesgo de la deforestación y deslaves en Chipinque, en especial al empezarse a desarrollar en los límites de la zona, en 1989 el Gobernador Jorge Treviñó decretó la expropiación de 2,300 hectáreas de sus dueños originales. Este acto despertó inquietudes en el sector privado, sobre todo, que una solución de corto plazo sentara un mal precedente y pudiera combatirse a través de amparos.

 

De acuerdo a la autora Ofelia Pérez-Sepúlveda, cuando el gobernador Sócrates Rizzo empezó su gobierno en 1991, un grupo de empresarios de Nuevo León -entre los que se encontraban Andrés Marcelo Sada, Eugenio Garza Lagüera, Adrian Sada Treviño y Marcelo Zambrano- le propusieron una solución conjunta al gobierno estatal, con dos condiciones. 

 

La primera: que se evitara la expropiación. La segunda, que cualquier solución fuera financieramente viable y sostenible. El gobierno y los empresarios pactaron un esquema jurídico-financiero y un intercambio de deuda pública: comprarían el terreno de los dueños al revertirse la expropiación y serían corresponsables en el mantenimiento y en la conservación de Chipinque.

 

En 1992, después de que las acciones del gobernador Jorge Treviño se revocaron, los representantes de las siete corporaciones más importantes de Nuevo León y el Gobierno del Estado formaron un patronato: nacía la Asociación de Beneficencia Pública del Parque Ecológico Chipinque, a la que se sumaría el Municipio de San Pedro en 2003 . La ABP es sin fines de lucro y tiene como intención durar cien años: cuando termine, sólo puede transferirse a otra asociación con el mismo propósito. 

 

Esta colaboración público-privada tiene como propósito conservar la biodiversidad y los recursos naturales del área, y despertar en los asistentes un sentido de respeto y aprecio. Aunque al principio los gastos operativos corrían por el patronato, buscaron diversificar el financiamiento entre donativos, cuotas y fondos de organizaciones internacionales dedicadas a la conservación.

 

Federico Sada González, el primer presidente del patronato, lo lideró desde su fundación hasta el 2005 de manera decisiva y transformadora. Por ejemplo, en momentos difíciles como un gran incendio en 1998, invirtió en los gastos de restauración, coordinó reuniones con el entonces gobernador Fernando Canales  y el general de la Séptima Zona Militar, y manejó las finanzas para la prevención de incendios a futuro.


La presidencia del patronato pasó en el 2015 a Santiago Clariond Lozano, quien recibió la estafeta del parque en un momento crucial de redefinición. Ahora era necesario transformar a Chipinque y detonar un cambio sociocultural en cómo la gente interactúa con el espacio y piensa sobre el parque. Internamente, heredó la urgencia de convertir al patronato y a Chipinque, como organización, en un ente profesional, sostenible financieramente, y con un esquema de gestión (gobernanza) sólido.

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Tal vez ésta es la casa en que viví cuando yo no existí ni había tierra, cuando todo era luna o piedra o sombra, cuando la luz inmóvil no nacía.

Tal vez entonces esta piedra era mi casa, mis ventanas o mis ojos.

FOTOS: PARQUE ECOLÓGICO CHIPINQUE

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Falta una vinculación de la ciudadanía en general con el parque: ya no podemos verlo como una cápsula o algo aislado, sino como parte de nuestro ecosistema, de los beneficios que nos da, del patrimonio natural. Necesitamos que Chipinque se vuelva un espacio de educación y de conexión

— LORENA VÁZQUEZ ORDAZ

— LORENA VÁZQUEZ ORDAZ

Los empresarios pueden sumarse como líderes ambientales: participar, entender y dialogar en las conversaciones cada vez más necesarias sobre la acción climática.

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Directora Ejecutiva de Chipinque

Directora Ejecutiva de Chipinque

PRESENTE Y FUTURO DE UN BOSQUE EN LA CIUDAD

Del 2013 al 2015, los asociados del patronato -las empresas fundadoras, el Gobierno del Estado y el Gobierno de San Pedro- se dieron la tarea de estructurar el gobierno corporativo de Chipinque. Se propusieron actualizaciones a toda la gestión del proyecto: se cambiaron los estatutos e integraron nuevos, y se reafirmaron mecanismos para evitar la promoción o la venta del parque.

 

Quizá el cambio más sustancioso fue incorporar a miembros ciudadanos independientes al patronato con expertise en disciplinas relevantes para el futuro del parque: conservación, educación, turismo sostenible y gobernanza. Se reconocía que hacían falta más sistemas de trabajo, métodos y estrategias de largo plazo para la transición hacia una nueva etapa.

 

Santiago Clariond entiende los mayores retos como aquellos de alineación: “Necesitábamos tener visión clara, valores claros, y una organización dedicada a ejecutar y vivir esa misión. Nuestra aspiración estructural es dejar una institución que se encargue de cuidar a Chipinque por los siguientes 100 años”, dice.

 

Más aún, se sumaban los retos coyunturales -como el cierre temporal del parque durante la pandemia del COVID-19 y la necesidad de mantener las fuentes de ingresos en esta circunstancia- y los retos socioculturales: se fue asentando una manera de habitar y utilizar Chipinque, y ahora se tendría que guiar a largo plazo en el imaginario a una experiencia que concientizara a la gente sobre biodiversidad, pensamiento sistémico y sostenibilidad.

 

“Son retos en cuanto a la percepción y utilización de la gente y de su adueñamiento. En ocasiones hay malentendidos, como el pensar “Soy cercano, doné una banca o tengo 30 años viniendo y hago lo que quiero, que sólo es un parque de ciclismo downhill, o que es para que vengas y hagas una carne asada”, entre otros”, explica Clariond.

 

Al día de hoy, Chipinque es un área natural federal protegida, parte del Parque Nacional Cumbres de Monterrey. La aspiración es que Chipinque se convierta en una reserva natural y tenga como principio la conservación. Para abordar estas oportunidades, en el 2020 se contrató a una firma española experta en conservación sostenible para aterrizar un plan a 100 años. 

 

La conservación siempre ha sido un aspecto esencial dentro del parque: Silvia Rivera, gerente del área de Acción para la Conservación y colaboradora de Chipinque desde hace 23 años, destaca que el personal de Chipinque está sumamente capacitado en el tema y trabaja arduamente para la protección forestal, la reforestación de especies y su mantenimiento, y la prevención de enfermedades forestales.  

 

Además, los incendios más grandes en la historia del parque han retado a su personal a mantenerse en la punta de lanza y a los asociados de su patronato a invertir inteligentemente en el tema. “Nada permanece estático, todo va cambiando y siempre vamos mejorando. Para [el incendio del] 2011, ya contábamos con una estrecha relación con las dependencias de gobierno que brindan atención, estábamos más capacitados y teníamos mejor equipo.”, dice. 

 

El plan, sin embargo, busca que esta atención a la conservación se extienda también a usuarios y aliados. Los aliados de Chipinque, bajo este plan, deben tomar ciertos roles: el de embajador, que implica educar a la gente sobre la cultura de conservación, sostenibilidad, prácticas en beneficio de la naturaleza y la restauración de ecosistemas; el de promotor, que incluye procurar el bienestar financiero del parque; y el de custodio, que refiere a defender los intereses del parque ante comportamientos negativos de visitantes o vecinos.

 

Lorena Vázquez Ordaz, Directora Ejecutiva de Chipinque, explica el corazón de esta visión: que evolucione la experiencia del usuario de una social a una ambiental. Antes, menciona, el uso del parque era para autorrealizarse a través de las actividades como la recreación y el deporte, pero esto era una vivencia totalmente personal. Ahora buscan que los asistentes salgan de sus visitas con una profunda conciencia sobre la importancia de conservar los ecosistemas. En otras palabras, que la experiencia de Chipinque transforme a quienes lo visitan, y que a su vez los motive a transformar su entorno.

 

“Falta una vinculación de la ciudadanía en general con el parque: ya no podemos verlo como una cápsula o algo aislado, sino como parte de nuestro ecosistema, de los beneficios que nos da, del patrimonio natural. Necesitamos que Chipinque se vuelva un espacio de educación y de conexión”, señala Vázquez Ordaz. 

 

Parte de este esfuerzo de vinculación incluye habilitar momentos y campañas de aprendizaje sobre la fauna y los ecosistemas, y hacer a Chipinque más accesible que nunca después de la pandemia: desde ofrecer soluciones de movilidad dentro y fuera del parque hasta procurar que sea asequible para los visitantes. 

 

Una de las recomendaciones más consecuentes de la consultora fue la necesidad de tener documentados de manera medible los beneficios que brinda Chipinque a la ciudad y de visibilizar lo más posible este valor. Estos beneficios pueden verse desde la contribución a combatir el cambio climático y mejorar la calidad del aire, hasta la percepción de calidad de vida de la ciudad al contar con un parque natural de primer nivel a minutos de la zona urbana.

 

Además, se espera que esta medición facilite la búsqueda de financiamiento de al menos 20 años necesaria para impulsar este proceso. Sin embargo, tanto Clariond como Vázquez Ordaz reconocen que esto necesita suceder a partir de más liderazgos de empresarias y empresarios comprometidos con el parque -y el planeta- a futuro.

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Necesitábamos tener visión clara, valores claros, y una organización dedicada a ejecutar y vivir esa misión. Nuestra aspiración estructural es dejar una institución que se encargue de cuidar a Chipinque por los siguientes 100 años

— SANTIAGO CLARIOND

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FOTOS: PARQUE ECOLÓGICO CHIPINQUE

Presidente del Patronato de Chipinque

POR UN EMPRESARIADO QUE SUBA MONTAÑAS

Clariond reconoce que el valor de Chipinque ya se reconoce de alguna manera por el público. “Está tan bien posicionado y la gente lo quiere tanto que te apoya en casi lo que sea. Pero por virtud de ser universalmente querido, debemos aprovechar para ponerle la vara alta a la gente”, enfatiza.

 

Explica que el parque recibe muchas visitas de empresarios y ejecutivos internacionales, pero que debe haber un mayor reconocimiento de su valor empresarial. “Te beneficia como empresario porque es un atractor natural de talento a la zona”. Además, es un beneficio fuerte para la productividad y bienestar de los colaboradores y, como activo de capital natural, sube el valor a todas las propiedades del municipio de San Pedro. 

 

“Le pido a la iniciativa privada que apoye la conservación y que Chipinque sea para ustedes una inversión en una plataforma de transformación. Lo pueden hacer a través de iniciativas que convivan o comulguen con sus negocios. Dado a que Chipinque es una ABP con governance, hay transparencia y un informe anual. Cada peso invertido tiene un buen retorno. Está asociado con el bienestar, entonces la asociación de marca puede ser benéfica y el potencial de impacto va más allá de su espacio físico como institución”, dijo Clariond.

 

Lorena Vázquez Ordaz afirma que el compromiso del empresariado debe ir más allá de solo lo utilitario o lo inmediato: “Hay empresarios que aman a Chipinque y vienen todos los días; es parte de su vida. Pero tenemos que elevar ese amor a otro nivel: a una visión empresarial...los empresarios pueden jugar un rol fundamental más allá del financiamiento. Pueden sumarse como líderes ambientales: participar, entender y dialogar en las conversaciones cada vez más necesarias sobre la acción climática”. 

 

En esta línea, considera, la participación empresarial debe ir más allá de una responsabilidad social ligada a la aportación de recursos: debe buscar un horizonte de participación en iniciativas relacionadas con el cambio climático y conectarse con la importancia de los servicios ambientales a la ciudad y a la población de Nuevo León.

 

En efecto, Chipinque puede ser un punto de arranque para sembrar una nueva visión en los empresarios y empresarias que se han inspirado por la vista de la Sierra al caminar sus veredas o los momentos de tranquilidad al respirar aire limpio en la meseta. 

 

En enero del 2021, el Secretario General de la ONU, Antonio Gúterres, instó a que los líderes de negocio asuman un rol protagónico, después de la pandemia, en terminar las fragilidades del cambio climático y construir el camino a un futuro sustentable. A casi 30 años de las acciones visionarias de empresarios y gobierno que permitieron la conservación de la futura Reserva Natural Chipinque, es hora de preguntarnos cómo podemos mantener ese espíritu e instar mayores acciones empresariales para la conservación para el presente, y para los próximos cien años.

Está tan bien posicionado y la gente lo quiere tanto que te apoya en casi lo que sea. Pero por virtud de ser universalmente querido, debemos aprovechar para ponerle la vara alta a la gente​.
— SANTIAGO CLARIOND

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Presidente del Patronato de Chipinque

DATOS SOBRE EL IMPACTO DE CHIPINQUE

  • El Parque Nacional Cumbres (del que forma parte Chipinque) produce alrededor del 70 por ciento del agua que consume Monterrey

  • Gracias a Chipinque, San Pedro Garza García es el único municipio que rebasa el porcentaje de áreas verdes por habitante sugerido por la OMS (San Pedro tiene 17.99 m2 por habitante; la OMS sugiere 9m2)